Y se volvió de Gijón con 3 puntos bajo el brazo. Fue un buen día. Tras llegar a Gijón me fui a Oviedo a pasar el día. Así conseguí mi objetivo, no dejar ni un duro en la ciudad de la borregona. Comí en Oviedo y todos los gastos fueron en la misma ciudad.
Tras comer y dar una vueltecilla, retomamos nuestro periplo en la aldea. Una pequeña exploración a la ciudad y al Molinón.
Animar y más animar. Tocaba dejarse la voz. En la segunda parte los nervios empezaban a aflorar pero dos goles hicieron que desapareciesen. Por cierto, QUE GRANDE MANUCHO.
Y para casita otra vez. Alegría en el cuerpo y a esperar la siguiente parada.
On Tour Madrid
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